Compartir una historia. Cambiar una historia
- narcolepsynavigators
- 18 sept
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días

La forma en que cada uno se expresa —las palabras que elegimos, las maneras en que liberamos la tensión, los caminos que exploramos— tiene un gran poder. Cuando intentamos no solo describir, sino también comprender mejor lo que hemos vivido, algo cambia. Una historia contada desde una perspectiva puede abrir una ventana para otra persona. Esto le ofrece reconocimiento, resonancia o incluso la primera pista para un enigma oculto en su propia vida. Lo que se siente “normal” para una persona —simplemente parte de su día a día— podría ser la clave que ayude a alguien más a descubrir una dificultad que le está afectando de forma invisible pero profunda. Así es, con frecuencia, como se manifiestan los trastornos del sueño en la vida de las personas.

La importancia de las historias
Nuestra idea de lo que es “normal” se moldea no solo por nuestro mundo interior, sino también por fuerzas externas que escapan a nuestro control. Estas incluyen las expectativas culturales, las presiones sociales y los roles que se espera que desempeñemos. Desenredar esa maraña es complicado, porque cada persona sigue un camino diferente. Y del mismo modo que cada concepto puede describirse con muchas palabras, cada persona expresa su verdad a su manera. Esto puede ser a través del arte, de una habilidad, de la pasión, de una explosión de energía, o a través del dolor, las preguntas y las dudas. La expresión toma innumerables formas, y la interpretación es igual de variada.
Por eso es tan importante no filtrar ni remodelar las historias de las personas para que se ajusten a un guion. Cuando las historias se fuerzan a conformarse —ya sea intencionalmente o no— pierden algo esencial. Incluso los pequeños ajustes pueden disminuir su verdadero poder. Sin embargo, esas expresiones auténticas, cuando se mantienen intactas, pueden ser las claves que ayuden a desvelar luchas ocultas, tanto para el narrador como para los demás. En un mundo tan lleno de ruido —los medios de comunicación, la tecnología y el ritmo interminable de la vida diaria— es fácil pasar por alto estas claves y los enigmas que pueden ayudar a revelar.
La evasión de las dificultades
Todos tendemos a evitar, negar o pasar por alto nuestras dificultades, especialmente las que son confusas e incómodas. Pero la evasión no borra el impacto. A menudo, las mismas cosas que ignoramos son las que dan forma a nuestros días y noches de la manera más profunda. El sueño es una de ellas: es fundamental para nuestro bienestar físico y psicológico, pero rara vez se encuentra en el centro de nuestra atención. No priorizamos nuestro equilibrio, nuestra sintonía, ni nuestra conciencia de nuestro propio estado del ser.

En cambio, vivimos entre distracciones, obstáculos y desafíos, pero también entre alegrías y bellezas. El enigma siempre está ahí, debajo de todo: la agitación oculta dentro de lo ordinario, el estigma que rodea al sueño en sí mismo. Con demasiada frecuencia, las personas asumen que su “normalidad” es universal, sin dejar espacio para lo diferente y difícil que la realidad puede ser para otros. Ese estigma tácito no solo disminuye al sueño, sino que moldea la forma en que nos vemos, nos juzgamos y no logramos vernos claramente ni a nosotros mismos.
Reconociendo los límites
Ver más allá de ese estigma requiere más que una mente abierta. Requiere respeto. Requiere la voluntad de reconocer los límites, esas barreras dentro de las cuales la gente vive, a menudo de forma inconsciente, solo para salir adelante. Estos límites dan forma a las decisiones sobre actividades, relaciones, horarios e incluso a formas enteras de ser. Y gran parte de esto se remonta, de maneras que no siempre nos damos cuenta, al sueño, al ritmo, a la salud, a cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás.
Por eso las historias importan. Las historias son donde la experiencia humana cobra vida. Dentro de ellas se encuentran las claves para desvelar enigmas que pueden atormentar sutilmente a alguien durante décadas, incluso toda una vida, permaneciendo bajo las sábanas. Los trastornos del sueño están especialmente llenos de estas sutilezas, de impactos que son feroces pero que se pasan por alto con facilidad.

El estereotipo de la narcolepsia
A medida que se acerca el Día Mundial de la Narcolepsia, vale la pena nombrar una de las fuerzas más perjudiciales a las que se enfrentan las personas con narcolepsia: el estereotipo. Durante más de un siglo, Hollywood y la cultura dominante han reducido la narcolepsia a un chiste. La persona que se duerme de repente a mitad de una escena, usado para el humor o el impacto. Si a eso se le añade la confusión entre narcolepsia y cataplejía, el resultado es una incomprensión superpuesta al estigma.

Este estereotipo es perjudicial no solo porque tergiversa la enfermedad, sino porque agrava la actitud de desprecio de la sociedad hacia el sueño en sí mismo. La realidad es que la narcolepsia —y el sueño en general— no se trata con la seriedad que merece. Muchos viven décadas antes de recibir un reconocimiento o diagnóstico. Vidas enteras son moldeadas por algo que es en gran parte invisible.
La importancia de contar historias
Por eso contar nuestras historias es vital. A través de la expresión —cualquiera que sea su forma— no solo ayudamos a los demás, sino que a menudo nos ayudamos a nosotros mismos. Las historias pueden ser terapéuticas, educativas y transformadoras. Amplían la comprensión, rompen el estigma y abren caminos hacia una mejor salud.
Así que sigamos contándolas. Sigamos creando. Sigamos empujando suavemente, aunque siempre con conciencia, cortesía y respeto. Sigamos escuchando. Noche a noche, y día a día.
Cláusula de exención de responsabilidad: La información proporcionada en este artículo tiene únicamente fines informativos y educativos. Para un diagnóstico o tratamiento, busque a un profesional médico calificado con experiencia en narcolepsia. No soy un profesional médico.
Ten en cuenta que estas traducciones se generaron con una herramienta automatizada y no han sido revisadas por un hablante nativo o fluido. Pedimos disculpas por cualquier error gramatical o discrepancia lingüística o contextual.
Creado por: Solomon Briggs
(también conocido como Narcoplexic)
12 de septiembre de 2025

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